Conde se salvó. Pero hay otro esperando.

Conde llegó destruido. Flaco, asustado, con marcas de maltrato.

Iba directo al frigorífico.

Hoy, gracias a quienes no miraron para otro lado, Conde corre libre, sano, y en manada.

Pero mientras lees esto, hay otro caballo esperando.

Esperando que alguien diga: “Yo lo salvo”.

En Primitivo no hacemos discursos.

Rescatamos caballos que están a punto de morir.

Sabemos que esto no es para cualquiera.

Es para los pocos que entienden que rescatar una vida vale todo.